Donde otras marcas infantiles buscan calmar con tonos suaves, aquí la decisión fue jugar con confianza: un sistema de formas geométricas —círculos, arcos, triángulos— en colores saturados y una tipografía redondeada que se lee casi como si estuviera sonriendo. No es una estética “para niños” desconectada de la marca madre — es la misma solidez de treinta años de Ocular, traducida a un lenguaje visual que un niño reconoce como propio y un padre lee como cuidado profesional, no solo como decoración.
Ese sistema se sostiene incluso en las piezas más formales: el gafete del Dr. Carlos García como oftalmólogo lleva el mismo patrón geométrico y la misma paleta que la tarjeta de presentación y la placa acrílica de consultorio — la identidad no se “suaviza” para el niño y se pone “seria” para el doctor, es una sola voz consistente en todos los puntos de contacto. Y en el espectacular de parada de autobús, unos lentes rosas conviven con formas de espuma de colores como si fueran juguetes — el mensaje es directo: aquí, los lentes no son un objeto médico que temer, son algo que se ve divertido tenerlos puestos.
Diseñamos y desarrollamos una identidad de marca integral, creando un sistema visual y narrativo coherente, atractivo y fácil de reconocer en papelería, señalética, credenciales y publicidad exterior. Construimos un concepto y tono de comunicación cercano, educativo y lúdico, enfocado en generar empatía tanto con niños como con sus familias. Y desarrollamos una estrategia visual con aplicaciones gráficas y formatos que inspiran confianza, claridad y una experiencia positiva en cada punto de contacto.
El resultado es una marca cálida y memorable que logra equilibrar lo educativo con lo emocional, posicionándose como una opción confiable y amigable que convierte el cuidado visual en una experiencia positiva para niños y padres. Detrás de cada círculo y cada color saturado sigue habiendo treinta años de solidez clínica — solo que ahora también le caen bien a un niño de seis años.







